lunes, 27 de julio de 2015

Cuentos de medianoche #3 | La hija del escritor


Cuentos de medianoche #3 | La hija del escritor


Entro a toda prisa en mi habitación y cierro la puerta violentamente. Estoy sudando. Por fin estoy a salvo. Casi que me atrapa. La noche. Cada día a la misma hora la luz me abandona y entonces estoy a su merced. Quiere atraparme. Tenerme entre sus garras. Saborear mi miedo. Cazarme. La oscuridad es muy caprichosa. Mucho. Pero yo no se lo pongo fácil. Hoy tampoco lo ha conseguido.

Me aseguro de que la puerta está bien cerrada y echo el pestillo por si acaso. Mierda, me he dejado el paquete de cigarrillos fuera. Me estoy poniendo nervioso. Me dirijo a mi escritorio y abro el segundo cajón. Menos mal que está ahí. Un paquete de emergencia que guardo para ocasiones como esta. Saco uno de la caja y lo enciendo con el encendedor que saco de mi bolsillo izquierdo. Me dirijo a la cama y me siento. No pienso en nada, simplemente dejo la mente en blanco mientras el cigarrillo se consume entre mis dedos y le voy dando una calada cada cierto tiempo. Al rato reacciono y extiendo la mano para alcanzar un libro que hay sobre la mesita de noche. Se trata de un libro que me regaló el antiguo propietario de la mansión antes de vendérmela. Se ve que fue él mismo quien lo escribió. Se titula Déjame soñar un libro, de D.W. Fotze. La primera página reza "Dedicado a mi querida hija, Caroline". Me parece una cursilada, en serio. Un segundo. Este libro está dedicado a su hija, pero el caso es que antes de marcharse, aquel hombre vivía aquí completamente solo... Bueno, ¿Y qué? No me gusta meterme en la vida de otras personas. Paso la página del libro y empiezo a leer la historia. Pensaba que era un cuento para niños pequeños, pero, la verdad, este libro es muy raro.
¡Por Dios! ¡Me he quedado dormido! Ese libro era soporífero. Bostezo y estiro mis brazos. Me doy cuenta de que no sé donde está el libro. Da igual. Según el reloj que cuelga de la pared, aún son las ocho de la tarde. No puedo salir de aquí hasta que amanezca. Decido tumbarme en la cama y pegarme una cabezada, a ver si con suerte me despierto a las seis de la mañana. Me tumbo y cierro los ojos.
A los cinco minutos, algo interrumpe mi siesta. Me parece escuchar como si algún animalejo estuviese rascando bajo la cama. ¡Joder! Me comen los nervios. Supuestamente, me encuentro solo en la habitación. ¿Qué está haciendo ese ruido? ¡Dios! Empiezo a sudar a causa del miedo. Sé que proviene de debajo la cama, al menos. Reúno el valor suficiente y salgo de la cama para mirar debajo.
Una pequeña niña tumbada en el suelo bajo mi cama sostiene mi libro entre sus manos. Está vestida con harapos viejos y tiene todo el pelo enredado. De su cráneo salen clavos de metal. Tiene unas ojeras de no haber dormido en meses y lleva los labios mal pintados de color azul marino. Se me pone la piel de gallina. Ahora que me fijo, solamente tiene un ojo. Empiezo a hiperventilar. El extraño ser con apariencia de niña murmura algo, pero los nervios no me permiten concentrarme en sus palabras. Me levanto y salgo corriendo hacia la puerta. Retiro el pestillo y abro la puerta. Ya no me preocupa la oscuridad de la noche. Ya no me da miedo. Salgo y cierro la puerta de un portazo. Me encuentro solo en el pasillo. A oscuras. No veo nada. Hace frío. Pego mi espalda a la pared y me dejo caer al suelo. Empiezo a llorar. Y lloro. Y lloro. Y la noche me abraza. Y yo sigo llorando. En su regazo.

*

Caroline por fin ha conseguido lo que quería. Se ha hecho con el libro que su padre escribió. La muerte se lo arrebató la primera vez. Pero ahora ella lo ha recuperado. Ahora está contenta. Abre el libro como puede con una única mano, puesto que la otra no le responde. En la primera página lee "Dedicado a mi querida hija, Caroline". Y a Caroline se le saltan las lágrimas. Empieza a llorar. La chiquilla llora más y más fuerte. Llora de alegría. Hoy, la felicidad le ha besado la frente a Caroline.

♠ Fin

6 comentarios:

  1. Hola!!!
    Ya me volví súper fan de tus cuentos de medianoche.
    Este la verdad me ha asustado menos porque yo soy más de terror psicológico, pero de igual forma es muy bueno.

    Saludos!!!

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    1. ¡Hola Alberto!
      Me alegra mucho escuchar eso :) ¡Muchas gracias!
      A lo mejor cae algún Cuento de medianoche de terror psicológico... Aún no los tengo todos escritos, así que quizás...
      Gracias, un saludo!

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  2. ¡Hola!
    Me encantan las historias de fantasmas *^*. De verdad, sobre todo si el fantasma no resulta ser tan malo. Y la descripción de la niña ha dado un poco de mal rollo, pero me ha gustado. ¿Explicarás en otro cuento por qué Caroline terminó así? Quiero saber quién le hizo eso a Caroline (y solo espero que no sea el padre. Odio cuando es el padre XD). La historia, genial, como siempre.
    ¡Un beso!

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    1. ¡Hola Augi!
      ¡Me alegro que te haya gustado!
      La historia de Caroline ya está escrita, se titula "Relato del conejo blanco" (Es el quinto relato de la serie "Pequeños relatos del mundo de Lila"). Puedes leerla aquí http://jlcollpoetry.blogspot.com/2014/04/pequenos-relatos-del-mundo-de-lila-v.html

      Muchas gracias, ¡un beso!

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  3. No está nada mal, me ha sorprendido un montón lo de que la niña estuviera bajo la cama

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    1. ¡Gracias!
      ¿Ah sí? A mí me dio la impresión de que era un poco "poco original" la idea...
      ¡Un saludo!

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¡Muchas gracias por vuestros comentarios!