jueves, 18 de junio de 2015

Cuentos de medianoche #1 | El hijo del viento


Cuentos de medianoche #1 | El hijo del viento


Desde más allá de las montañas nevadas, cabalga sobre las nubes el viento. Como un soldado de caballería que tiene prisa. Consigo trae la eterna oscuridad como rehén, la noche, que lleva un vestido negro azabache cosido a mano por los dedos de la depresión, disfrazados de tristeza. El viento se detiene ante una bonita casita de muñecas en medio de un prado de rosas de todos los colores. Sobre esta casa, construida con madera de roble y cemento barato, se arremolinan nubes de tormenta que empiezan a llorar alquitrán. La pesada substancia corroe poco a poco el flojo tejado de la casa. Las rosas, que antes le daban vida al bonito paisaje, ahora mueren y el viento le acaricia los tallos a todas y cada una de ellas. Él es el único ser capaz de hacerlo sin clavarse ni una sola espina. Sin herirse.
Entonces llama a la puerta de la casa de muñecas. Las maderas viejas gruñen ante su presencia, no se fían del viento. Éste vuelve a llamar. Una y otra vez. Pero se cansa de esperar. Es muy impaciente. Se dirige hacia la única ventana de la casa, un pequeño agujero en la fachada. Nada. No ve nada. Solamente hay oscuridad tras el vidrio. Al rato un pequeño señorito que se hace llamar aliento sale por una rendija de la pared y le dice al viento que ahí dentro duerme un chiquillo. El viento entonces se echa para atrás y arremete con fuerza contra la ventana, abriéndola de par en par. Los cristales lloran. Un pequeño niño salta de la cama asustado y la oscuridad sale de la habitación despavorida cuando enciende la lamparita de la mesita de noche. El viento puede ver ahora la cara pálida de terror de su presa. El crío puede ver al viento. Tiene la apariencia de un señor muy mayor con pelo canoso y lleva una bella mujer bajo un brazo. Ambos tienen miedo, a pesar de no expresarlo abiertamente. Se miran durante unos segundos muy largos.
El niño llama a su padre. Su grito se le clava en los sesos al viento y éste se enfada. Un golpe seco en la puerta de la habitación. El viento no le quita la vista de encima al niño, y viceversa. La puerta se abre y un hombre de mediana edad entra apresurado. El niño le cuenta sus miedos, aun mirando fijamente al viento. El viento no pronuncia ni una palabra. El padre no ve a nadie más que a su hijo en ese lugar. Le ordena que se meta en la cama y se duerma. Pero el hijo no quiere. El viento le susurra las verdades al niño al oído. Éste empieza a llorar. El padre se preocupa. El viento empieza a contar para atrás. El niño llora. Su padre está cada vez más nervioso. Está confuso. Las lágrimas se convierten en sangre. Por su boca brota una substancia negra pegajosa. La cuenta del viento llega a cero. “Mierda” susurra el padre en el momento exacto. El llanto de la criatura cesa de golpe. Se desploma. El viento desaparece en el instante en que el cuerpo toca el suelo.
El niño ha muerto.

♠ Fin

8 comentarios:

  1. Pero que triste. No soy de asustarme pero.si este.relato lo lee un niño pequeño seguro que en las noches de aire tendria mucho miedo. Besos.

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    1. ¡El punto es que sea triste! Espero que este cuento no lo lean niños pequeños; en un principio, no está dirigido a ese tipo de público.
      Besos.

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  2. Wow que impactante pero que genial y que aterrador. Me gusta mucho la forma en que está escrito.

    Saludos!!!

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  3. A pesar de la fantasía, me ha encantado, tanto por el vocabulario utilizado y la prosa elaborada como por la personificación

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    1. ¡Muchas gracias! Me alegro de que te haya gustado.
      Saludos.

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  4. ¡Hola!
    Me gushta...En serio, el Viento llevando a la Muerte. Está genial :)
    ¿Has pensado alguna vez en mandar tus cuentos a un concurso? Creo que podrías ganar ^^
    ¡Un beso!

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    1. ¡Hola!
      Me alegra muchísimo que te guste. Muchas gracias.
      Alguna vez lo he pensado, pero meh, soy demasiado vago. Quizás algún día que esté de humor me presento a algún concurso de relatos o cuentos. Quizás...
      Besos.

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