viernes, 13 de febrero de 2015

Microrrelato | La sociedad de las letras perfectas


I feel lonely and sad, Tomas Soler (2010)


Microrrelato: La sociedad de las letras perfectas



Todos esperaban en la plaza de la ciudad. Todos. Y nunca la abandonaban, ni siquiera para comer o dormir. Siempre permanecían en aquel lugar, donde nunca se hacía de día. ¿Y qué esperaban? Pues esperaban a que les tocase ir a hacer la prueba. Vivían solo para la prueba. Algunos la superaban y regresaban y otros no la superaban y nunca regresaban. Durante el tiempo que estuve allí, con ellos, pude observar como, aunque superases la prueba, debías volver a la plaza y permanecer allí, a la espera de tu turno otra vez.

No recuerdo muy bien cómo llegué a aquel extraño lugar, pero recuerdo, como si fuera ayer, como en el primer día que estuve allí, conocí a un hombre. Bueno, él me conoció a mí, más bien. Nada más bajar de mi coche, esa persona se acercó a mí y me empezó a hablar de cosas incoherentes. Si no hubiese abierto la boca en aquel momento, creo que me hubiese caído mejor y no habría pensado tan mal de él, aunque, la verdad, lo que hizo después acabó de rematar la faena. Pues, mientras yo estaba dentro del coche intentando hacerlo funcionar, el idiota empezó a esparcir gasolina por encima del capó; vamos, creo que fue gasolina, porque cuando le lanzó una cerilla encendida, el coche ardió bien... y acto seguido, explotó. Menos mal, que salí en cuanto le vi como disfrutaba derramando el líquido sobre mi preciado automóvil. Aunque habría preferido quedarme dentro, si hubiese sabido que ese sería el motivo por el cual yo permanecería en aquel espantoso sitio durante unos cuantos días. O meses. O quizás algún año. La verdad es que allí uno no tiene sensación del paso del tiempo.

También puedo recordar, vagamente, que, durante mi estancia, me tocó ir a hacer la prueba una vez. Sin embargo no me puedo acordar exactamente de como funcionaba la cosa... Nos llamaban a unos cuantos y entonces debíamos ir a una casa. Del grupo que entró conmigo, me parece que un par fueron los que no superaron la prueba. Fui testigo de como los lanzaban a un pozo oscuro como castigo. ¿De qué trataba la prueba exactamente? Pues no lo puedo recordar muy bien. Me parece que iba de algo relacionado con el saber escribir o las reglas de ortografía o algo por el estilo.

Hubo un momento en que me harté de todo aquella farsa y decidí escaparme. Volver a mi vida normal, la vida que tuve antes de llegar a aquella ciudad. Lo intenté. Intenté salir de la plaza. Al menos lo intenté. Aunque dos guardias me pillaron. Entonces perdí el conocimiento. No volví más a la plaza, por suerte, pero lo que me tocó después, no se puede decir que fuese la felicidad. Cuando recobré el conocimiento, me encontraba en una habitación oscura. Por una rendrija en la pared, alguien me pasaba, cada tanto tiempo, un papelito con algo escrito y yo tenía que determinar si estaba bien escrito o si no lo estaba. Ese era mi trabajo. Y lo ha sido durante mucho tiempo.



♠ Fin del microrrelato La sociedad de las letras perfectas

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