miércoles, 19 de marzo de 2014

Pequeños relatos del mundo de Lila IV

Pequeños relatos del mundo de Lila:
-Relato del Armagedón-





Ben, nacido en plena época de industrialización del país, es un joven estudiante en el instituto de Sylve. Con sus quince años, Ben, de carácter fuerte, ya es una persona bastante más madura que los demás jóvenes de esa edad. Su padre, un gran accionista, trabaja como director en una fábrica de automóbiles en Ciels, una ciudad industrial fundada hace pocos años al Oeste de Sylve, ganándose así una buena cantidad con la que poder costearse los estudios en Sylve para Ben.

Hoy, como es de costumbre, el padre de Ben se levanta temprano para ir a trabajar. Él coge el coche - un medio de transporte revolucionario que en menos de una década ha llegado a todos los rincones del mundo - y se dirige hacia su fábrica de automóbiles en Ciels, que está a unos cinco minutos de Sylve.

A las ocho de la mañana, Ben se levanta y, mientras desayuna pan con mermelada de arándanos, mira la televisión. Gracias al gran invento de la televisión y los medios de comunicación, el mundo incluso parece ser más pequeño. Ben queda sorprendido al escuchar hablar la reportera sobre una gran tormenta que se acerca. En Sylve no suele haber tormentas y, cuando hay, la mayoría de las veces hay inundaciones en los bajos de las casas.
Al salir por la puerta de casa, Ben pudo observar unos gigantescos nubarrones aproximándose por el Oeste y, al girar la cabeza en dirección contraria, una terrorífica escena causada por la Madre Naturaleza.
Desde Sylve se pueden ver los edificios y el humo de las fábricas de Ciels perfectamente. Sin embargo, lo que está viendo Ben en estos mismos instantes no es para nada la típica vista que cada día, hasta hoy,ha podido contemplar. Ben, ahí de pie, parado, está observando atónito como un enorme tornado lila, rajante de los cielos, pasa por encima de Ciels. Destruye todo edificio a su paso. Así, Ben, aterrorizado, sin pensárselo dos veces se dirige a la casa vecina y llama al timbre, mas nadie parece responder. Mientras tanto, sobre Ciels empiezan a caer rayos y a llover y, por el Oeste, los nubarrones - de un color morado - se acercan con rapidez.
Entonces, un coche pasa por delante de Ben y se para. Son los padres de un compañero de instituto de Ben, quienes se dirigen al Sur con el objetivo de salvarse de la terrible catástrofe. Ben monta en el coche con ellos. A medida el coche avanza carretera sur, por los retrovisores puede verse como Sylve se cubre de unas nubes nunca antes vistas y empiezan a caer rayos y truenos y, a la vez, más de un tornado se lleva por delante las humildes casas de la ciudad.

Una vez Ben y los demás han llegado a la zona más sureña de Lila, el puerto, y con la destrucción pisándole los talones, cogen uno de los muchos botes de emergencia y, como mucha otra gente, toman rumbo con esperanzas hacia la salvación.

Ben y compañía han alcanzado por fin tierra firme, están fuera de los límites del continente de Lila. Ben se encuentra ahora en una ciudad pesquera situada en el continente de Trévica - cuyo nombre hace alusión a su descubridor - .
Hay gente proveniente de Lila por doquier. Todos han llegado al cruzar el mar, queriendo salvarse de una muerte segura para aquel que permaneciese en tierras de Lila.

Ben, con lágrimas en los ojos, observa en la lejanía como las llamas sobre las tierras de Lila llegan hasta el cielo; como cientos de tornados y ciclones barren a todo ser humano, toda fauna y toda flora; como Lila muere con cada segundo que pasa bajo ese nubarrón gigantesco que cubre todo el continente y lo engulle a la simple destrucción.
Lo único que puede hacer Ben, es permanecer de pie, entre la multitud de gente, y observar el claro fin de Lila.

♣ Fin del Relato del Armagedón


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